lunes, 31 de diciembre de 2007

El corregidor Luis Manuel de Zañartu e Iriarte (1723-1782)

Una de las personalidades históricas que mayor impacto me ha causado, ha sido Luis Manuel de Zañartu. Por esta razón, he querido traer a mi blog un artículo que sobre él escribí para Wikipedia, la enciclopedia libre. Espero les agrade.

Luis Manuel de Zañartu e Iriarte
(Oñate, País Vasco, España, 10 de septiembre de 1723 - Santiago de Chile, 15 de abril de 1782) fue un célebre personaje histórico chileno, corregidor de Santiago. Su fama se debió a la crudeza de sus procedimientos para contener el pillaje y la comisión de delitos y por la construcción del puente de Cal y Canto.

Genalogía hidalga
Hijo de José de Zañartu y Palacios y Antonia de Iriarte y Lizarralde, perteneció a una familia de rancia nobleza vizcaína; de hecho, parte de sus ancestros ocuparon puestos concejiles en su pueblo natal, los cuales antaño estaban reservados a personas que acreditaran ser hidalgos. El progenitor era un próspero comerciante de productos agrícolas, y poseía graneros y bodegas en Valparaíso.

Algunos pasajes de su infancia, su adolescencia y su adultez
Luis Manuel llegó a Chile junto a sus padres en 1730. Ese mismo año fue puesto bajo la dirección de un preceptor jesuita, para después educarse en el Convictorio Jesuita de Santiago.

Al cabo de cierto tiempo, fallecieron sus padres y, como único hijo, se convirtió en su heredero universal, transformándose en uno de los sujetos más ricos del reino.

Pasaron los años, y el joven Luis Manuel recibió noticia de su hermana Margarita, de que sus heredades en España habían sido gravadas con los acostumbrados impuestos cobrados a los pecheros (no nobles), lo cual ciertamente lo indignó. Por esto, en abril de 1755 se resolvió viajar a la Madre Patria con el objeto de demostrar su calidad social y, con ello, impugnar y dejar sin efecto el cobro de tales gravámenes. Así, pues, en 1757 Zañartu otorgó poder al presbítero Juan José de Araos y Otálora para que lo representase ante el ayuntamiento de Oñate, y entablase juicio de ejecutoria de nobleza. Logró su cometido y fue declarado caballero hijodalgo de casa y solar conocido; a la vez, obtuvo que se suspendiera definitivamente el impuesto sobre sus bienes.

Al año siguiente regresó a Chile, trayendo diversos artículos y mercaderías; luego, contrajo matrimonio en Santiago, el 24 de septiembre de 1758, con María del Carmen Errázuriz y Madariaga, natural de dicha ciudad, hija de Francisco Javier de Errázuriz y Larraín (el fundador de su linaje en Chile) y de María del Loreto Madariaga y Lecuna Jáuregui. Este matrimonio sólo engendró dos hijas: Teresa de Jesús Rafaela (nacida en 1759) y María de los Dolores (nacida en 1761), a quienes su padre confinó de por vida en un convento de la capital chilena. Doña María del Carmen falleció el día 1 de enero de 1772, producto de haber contraído el ''chavalongo'' (tifus), que le arrebató la vida.

Panorama social de su marco de acción
La sociedad colonial chilena se debatía, bien entrado el siglo XVIII, en una profunda degradación moral, al punto de que las riñas callejeras, los desórdenes públicos, las masacres, la prostitución y otros vicios, no lograban sorprender a nadie. Varias fueron las iniciativas tomadas por parte de las autoridades para acabar con semejantes tropelías, pero todas resultaban estériles tentativas de encauzar por el camino de la rectitud a quienes cometían estas fechorías. Zañartu consideraba estas situaciones como indignas para el ideal de pueblo civilizado y le aterrorizaba que sus hijas se enfrentaran a esta sociedad degradada moralmente. Este pensamiento sellaría el destino de sus dos hermosas hijas.

Luis Manuel de Zañartu advirtió prontamente, una vez que entró en años y comenzó a conseguir éxito en sus negocios mercantiles, aquel estado de abyección social. El historiador chileno Francisco Antonio Encina le atribuye una potente personalidad, unida a un carácter marcadamente inflexible y severo, elementos que considera propios de un alma vascongada.

Dejemos que el propio Encina configure con sus palabras el propósito vital de este personaje:

"Luis Manuel de Zañartu se propuso hacer por sí solo, en el espacio de una vida, lo que en la historia, hasta hoy día, sólo ha realizado la influencia muchas veces secular de la coerción social: imponer al mestizo el hábito del trabajo, la sobriedad, la honradez y el tipo de vida correspondiente a un pueblo civilizado" (Encina, 1983: v. VII, pp. 220-221).

Agrega Encina que para Zañartu, los únicos medios eficaces para cristalizar su objetivo eran "los azotes, los grillos y los trabajos forzados".

El 11 de diciembre de 1762, el gobernador de Chile Antonio de Guill y Gonzaga extendió a Zañartu el nombramiento de corregidor de Santiago, cargo que lo convertiría en una de los hombres más duros, famosos y enigmáticos de la historia de este país sudamericano. Unió a este empleo los títulos honoríficos de ''Justicia Mayor'' y ''Lugarteniente de Capitán General'', situación que lo habilitaba para portar bastón de mando y le confería poder militar. Zañartu usó ampliamente estos poderes con mano firme e hizo caso omiso a alas fuertes críticas de los vecinos de los cuales fue víctima.

El corregidor de Santiago
Tras su designación, Zañartu se abocó con inusitada energía a los proyectos que tenía en mente en forma autocrática. Ideó el traslado de los presos de la cárcel de Santiago a las obras públicas que requirieran mano de obra útil. De esta forma, son absoluta autoría suya materializaciones tales como la conducción de agua potable cordillerana para los vecinos de esa ciudad o la construcción del célebre puente de Cal y Canto (cuyas obras se iniciaron en 1771 y que fueron inauguradas al público el 11 de febrero de 1782, con el concurso del presidente Ambrosio de Benavides, de los miembros de la audiencia real, del cabildo y otras personas de calidad).

Zañartu consideraba que forzar a los borrachos, a los reos y a todos aquéllos que fueran despreciados por la sociedad, significaba ''redimirlos'' y ganar para el reino brazos útiles al trabajo honesto. Él mismo, arriesgando su propia vida, se hacía encadenar con los presos, provisto sólo con una pistola, para impedir que éstos se fugasen. Hizo además recoger a todos los vagos, borrachines de taberna y fascinerosos e inmediatamente fueron conducidos engrillados a las obras que se les señalasen, su figura comenzó a ser temida en la bohemia de la época.

Sin embargo, la aparición de los detractores no se hizo esperar. Llovieron las acusaciones y las ofensas contra el corregidor, que, para colmo, tal como lo expresa Encina, servía de ''pararrayos'' al gobernador Guill, quien era reputado por un santo, pero que en realidad no pasaba de ser un hombre pusilánime e incapaz de realizar las empresas que sí hizo Zañartu. El tenor de la maledicencia dirigida sobre la persona del mítico funcionario real era así: "Dígnese V. M. (vuestra merced) -decía el cabildo santiaguino en pleno al rey de España- por efecto de su real conmiseración quitarnos este estorbo que tanto nos perjudica".

Los vecinos más importantes de Santiago se quejaban constantemente del modo en que procedía Luis Manuel de Zañartu. Lo censuraban por el hecho de no respetar la autoridad de ningún representante del Rey, por resolver asuntos que no estaban bajo su jurisdicción, por disponer a su arbitrio de diversos estancos y monopolios, así como de los fondos públicos. En honor a la verdad, nunca pudo probarse que Zañartu hubiera cometido defraudaciones ni otro género de delitos. Más que nada, aquellos vecinos se sentían heridos por la sencilla razón de que el corregidor no los trataba en la forma en que ellos estaban habituados, es decir, de acuerdo a su hidalguía y linaje, motivo por el cual lo tachaban de insolente, de usurpador, de autoritario, entre otros variopintos epítetos.

El gobernador de Chile don Antonio de Guill y Gonzaga le tuvo gran estimación y confianza, reflejadas en el nombramiento que recibió Zañartu el 2 de noviembre de 1778, como coronel del regimiento de infantería de milicias de Santiago. También lo designó albacea testamentario con la expresa cláusula que lo liberaba de rendir cuentas.

Las hijas del corregidor
Uno de los acontecimientos más desconcertantes de la vida de Luis Manuel de Zañartu lo constituye la profesión religiosa de sus hijas Teresa y Dolores. Si bien, no era un hombre muy inclinado a las cosas de Dios, por más que haya cronistas y literatos que lo pinten como piadoso, en 1764 escribió una carta al rey Carlos III de España solicitándole autorización para fundar un convento de monjas contemplativas, que le fue concedida por licencia dada el 23 de julio de 1766.

Zañartu, empleando para ello fondos personales, inició los trabajos de edificación que contemplaban una iglesia y un convento de cinco claustros. En 1770 hizo traer desde otra comunidad religiosa (la del monasterio del Carmen de Santa Teresa) a siete monjas, entre las cuales se hallaban las hijas del corregidor, que habían recibido una dote de 20.000 pesos de la época para que entrasen en calidad de fundadoras; Teresa y Dolores apenas tenían once y nueve años de edad, respectivamente, y su padre les señaló abruptamente el curso de sus tiernas vidas.
En 1772, fallecía de tifus, su esposa María del Carmen Errázuriz, cuyo apoyo emocional y consejos había otorgado serenidad y felicidad a su vida; este hecho lo devastó tremendamente, endureciendo aun más su fuerte carácter y terminando por aislarse del medio social en que vivía, sin quererlo, este hecho minaría lentamente su potente personalidad.

Ellas ingresaron el 22 de octubre de 1773, mientras que el nuevo recinto monástico (que tomó el nombre de Nuestra Señora del Carmen de San Rafael) se estrenó dos días más tarde, y fue su primera superiora sor Josefa Aldunate, que, como todas las internas, trocó su apellido paterno con el de San Rafael. Profesaron ambas los votos solemnes monásticos en 1777, después de recibir un informe del defensor de menores Martín de Ortúzar y, acto continuo, la dispensa del obispo de Santiago.

La muerte del corregidor y los sucesos que tras aquélla vinieron
Estaba bastante enfermo y cansado Zañartu, y yacía mucho tiempo en cama, acompañado por su confesor y amigo fray Gabriel Portusagasti (con toda seguridad hijo de vizcaíno José de Portusagasti y Gaitañaga y de Ana Josefa de Tordesillas y Larraguibel [Roa, 1945: 917]). El legendario corregidor tuvo escasos momentos de lucidez, en uno de los cuales el padre Portusagasti aprovechó para imponerle el sacramento del viático (o extremaunción). La noche de ese día de confesión, 15 de abril de 1782, Luis Manuel de Zañartu murió. Al día siguiente, su cadáver fue trasladado a la iglesia del convento que él fundara, el del Carmen de San Rafael, más conocido como "Carmen Bajo". Un gentío variopinto asistió a la sepultura de los restos mortales del mítico personaje.

El 15 de junio de 1783, día viernes, un hecho pareció demostrar que el alma de Zañartu aún rondaba esta tierra. Una cruz de hierro sita en la cúspide del techo de la casa del ya fenecido corregidor, fue azotada por un fuerte viento y cayó con gran estrépito, sobresaltando a los vecinos. Pero lo más sorprendente aconteció el sábado inmediato: las copiosas lluvias que habían caído varios días antes, y que no cesaban, lograron minar los cimientos de los tajamares que Zañartu mandó erigir para contener las aguas del río Mapocho. Entretanto, el monasterio del Carmen Bajo anunciaba con rabiosos tañidos que las aguas también hacían peligrar sus contornos; allí acudió con presteza el capitán Diego Álvarez del Rosalejo, antiguo pretendiente de María de los Dolores, secundado por un grupo de hombres, quienes pusieron a salvo a las monjas, y, desde luego, a las pequeñas Zañartu.


Nota: la imagen la extraje de la portada del libro La sombra del corregidor (que figura más abajo).


Fuentes:

  • Encina Armanet, Francisco Antonio (1983). Historia de Chile desde la prehistoria hasta 1891. Santiago de Chile: Sociedad Editora Revista Ercilla. v. 7. pp. 219-225.
  • Fuentes, Jordi, Cortés, Lía y Castillo Infante, Fernando (1989). Diccionario Histórico de Chile. Santiago de Chile: Editorial Zig-Zag. v. XXIX.
  • Roa y Ursúa, Luis de (1945). El Reyno de Chile. Estudio histórico, genealógico y biográfico. Valladolid, España: Talleres Tipográficos Cuesta.
  • Zañartu Bustos, Sady (1927). La sombra del corregidor. Novela de los tiempos coloniales. Santiago de Chile: Editorial Nascimento.

martes, 4 de diciembre de 2007

El día después de la tragedia en la Facultad de Ciencias UACh

Un puñado de efectivos de Fuerzas Especiales de Carabineros se encuentra en el acceso principal de la Universidad Austral, la conocida “alameda” o, como se denomina oficialmente, avenida Dr. Eduardo Morales Miranda. Su labor ha sido a tal punto estricta, que el mismo rector de esta casa de estudios, Dr. Víctor Cubillos Godoy, no pudo ingresar en la mañana hoy martes.

La presencia de la policía uniformada se debe a la orden dictada por la fiscal Tatiana Esquivel, quien, además, dispuso que la Sección de Investigación Policial (SIP) lleve a cabo el registro detallado de las personas que se encontraban en el recinto universitario al momento de iniciarse el incendio. Aparte de estas medidas, Esquivel solicitó recopilar las grabaciones que se tengan sobre el siniestro, para que el Laboratorio de Carabineros (LABOCAR) las analice y dé su veredicto.

La cuantía de los daños ocasionados por el fuego aún no se puede determinar con certeza. “El Diario Austral” de Valdivia indica que las pérdidas ascienden a unos 6 mil millones de pesos; para el ingeniero forestal y diputado Roberto Delmastro Naso, por su parte, el monto superaría los 20 mil millones.

El origen del infausto acontecimiento
Para nadie es un misterio que el edificio “Dr. Emilio Pugín Ríos” no contaba con todas las medidas de seguridad. Databa aproximadamente de 1975, y su disposición era casi laberíntica. Muchas oficinas y laboratorios sólo tenían una sola salida, hacia los pasillos principales de cada instituto, y éstos eran tributarios de los accesos a las escaleras y ascensores. Además, hay quienes sostienen que esa estructura era una bomba de tiempo. Fuentes confiables que no desean expresar sus identidades, no por temor, sino con el propósito de evitar inconvenientes, aseguran que una causa probable del incendio fue la deficiente instalación eléctrica realizada en el cuarto piso del recinto.

El gobierno se hace parte
El director de Educación Superior del Ministerio de Educación, Julio Castro, se ha impuesto de la situación que afecta a la Universidad Austral, y afirmó que el gobierno apoyará la reconstrucción y normalización de las actividades docentes y estudiantiles, pero que todo depende de los lineamientos que tracen las autoridades de la UACh.

La solidaridad no está muerta
Como una muestra de solidaridad, el decano de la Facultad de Ciencias de la Ingeniería de la Universidad Austral ofreció cobijar provisoriamente algunas dependencias de Ciencias, en el edificio que se construyó para aquella unidad y que todavía no ha sido ocupada. Asimismo, el director del Centro de Estudios Científicos del Sur (CECS), Claudio Bunster, dará todas las facilidades para que los profesores y alumnos de las áreas de Bioquímica y Biología Molecular puedan ocupar los equipos y laboratorios de este prestigioso centro.

El sitial que se esfuma
Debemos recordar que gracias a la Facultad de Ciencias, la Universidad Austral obtuvo hace poco tiempo el primer lugar en calidad docente y el segundo en calidad de la investigación científica, en un ránking de 54 universidades hecho por “El Mercurio” y publicado en su edición del 7 de diciembre de 2006. Con este funesto episodio, seguramente se producirá un importante retroceso en estos parámetros, pues la Facultad de Ciencias concentraba el 70% de la producción científica total de esa casa de estudios valdiviana.

Mártires de la ciencia en el Pugín
De acuerdo con lo informado la encargada del Proyecto de Administración Ambiental Corporativo de la Universidad Austral, María Luisa Keim, además de las pérdidas “invaluables” ya señaladas en varios medios de comunicación, los populares “pescaditos” que se hallaban en el acuario de la Facultad de Ciencias fueron las víctimas del siniestro.


Nota: la imagen fue tomada de la página web de “El Diario Austral”: www.australvaldivia.cl. La información reconoce como fuentes las que se cita a continuación: www.periodicoenaccion.cl, www.australvaldivia.cl, www.valdivianoticias.cl, www.canal13.cl y www.tvn.cl.

Además, cabe consignar que ciertos datos fueron suministrados por fuentes de perfecta credibilidad, cuya identidad ha sido omitida por petición expresa.

lunes, 3 de diciembre de 2007

Incendio en la Facultad de Ciencias de la Universidad Austral

En estos precisos momentos es posible observar desde distintos puntos de la ciudad de Valdivia, una gruesa columna de humo proveniente del campus Isla Teja de la Universidad Austral de Chile. Allí, en el cuarto piso de la Facultad de Ciencias, se inició un incendio del cual se dio alarma aproximadamente a las 6.30 horas.

El fuego se propagó a los dos pisos inferiores inmediatos, y todos los efectivos del Cuerpo de Bomberos de esta ciudad concurrieron a luchar contra las llamas. Un ingente patrimonio de investigación científica se ha perdido para siempre.

Pérdidas irrecuperables
La Facultad de Ciencias (cuyo frontis puede verse en la fotografía adjunta) está compuesta por doce institutos, de los cuales han sido afectados por el siniestro los de Física, Química, Bioquímica y Microbiología. En estos recintos había equipos de valor astronómico: balanzas electrónicas, reactivos, termocicladores, cámaras de flujo laminar, cámaras de refrigeración, microscopios electrónicos y ópticos, laboratorios experimentales que servían para las carreras de Agronomía, Biología Marina, Bioquímica, Ingeniería en Alimentos, Ingeniería Forestal, Licenciatura en Ciencias, Química y Farmacia, entre otras.

Por otra parte, también se encontraban en las dependencias de la Facultad los trabajos de investigación de académicos, tesistas y alumnos, junto con los libros de clases, los documentos con las materias para dictar asignaturas, todo lo que supone una pérdida que va más allá de lo puramente físico.

Respecto de lo anterior, el rector de la Universidad Austral Víctor Cubillos Godoy indicó que la situación es lamentable. "Lo que más lamento son todas las investigaciones y proyectos, todo el material científico de la universidad", indicó.

Visiblemente conmovido, el decano de la facultad arrasada, doctor Carlos Bertrán Vives, comentó a la prensa: "Están ardiendo los laboratorios de Química y Física, y están peligrando los de Microbiología y los de Bioquímica. Es un espectáculo increíble, estamos desolados". Añadió que "aquí se está perdiendo todo, el trabajo de años en un instante".

Como dato anecdótico, es interesante apuntar que el edificio que alberga a la Facultad de Ciencias es conocido en la comunidad estudiantil como el edificio de los pescados, pues en el salón de acceso al mismo era posible contemplar un gran acuario. En realidad, el inmueble llevaba oficialmente el nombre del doctor Emilio Pugín Ríos, quien fuera profesor de esta facultad y que muriera en playa Calfuco en 1982 mientras realizaba labores científicas.

Evacuación preventiva
Para evitar mayores desgracias que lamentar, se dispuso la inmediata salida de todos los funcionarios y alumnos de la Universidad. Además de esto, se impidió el acceso a los jóvenes que se preparaban para rendir la Prueba de Selección Universitaria en el Edificio Nahmías.


Nota: la imagen procede la página web institucional de la Universidad Austral de Chile, www.uach.cl. Las informaciones aquí vertidas reconocen como fuentes los siguientes medios de comunicación: www.cooperativa.cl, www.latercera.cl y www.valdivianoticias.cl.