El martes 4 de noviembre del año en curso, los miembros de la Cámara de Diputados discutieron la pertinencia de trasladar el Congreso Nacional a Santiago. Lo hicieron bajo una fachada intitulada de forma bastante peculiar: "proyecto de ley que permite a las comisiones sesionar y tomar acuerdos fuera de Valparaíso".Nuevamente surgen las voces de ciertos mentecatos que persiguen fines puramente acomodaticios. Se quejan de la prolongada distancia que media entre Valparaíso y Santiago, y la consecuente pérdida de tiempo para otros quehaceres distintos de la legislatura. Y, sin embargo, pedían aumentar la bonificación que reciben por concepto de compra de bencina. ¿Se justificaría un incremento en el monto de dicho bono teniéndose en cuenta un hipotético cambio de asiento parlamentario? En absoluto.
Otros reclaman que hay proyectos de ley que demoran meses y años en tramitarse. Pero esto, señores, ¿se debe a que el Congreso no está en Santiago? ¡Absurdo! La lentitud es consecuencia única de la ineptitud de quienes tienen el mandato popular de legislar.
Hay quienes argumentan que la situación geográfica actual del Congreso se decidió en tiempo de la dictadura militar. Yo contesto: si algo bueno pasó en aquellos años fue precisamente la traslación del parlamento a Valparaíso. ¿Qué acontecía con los diputados cuando la sede hallábase en la capital nacional? Simplemente no asistían a las sesiones. Esgrimían una y mil razones para ausentarse de las labores que la Constitución Política del Estado les dictaba. Entonces, amigos míos, ¿es justo aceptar que los parlamentarios deseen volver a Santiago? ¿Que éstos perciban toda clase de beneficios económicos para movilizarse, en circunstancia que anhelan estar en la más grande metrópoli chilena?
Lo más triste de todo esto, es que se rechazó el famoso proyecto por estrechísima votación: prácticamente la mitad de los congresales sufragaron en favor del regreso a Santiago.
Vean por ustedes mismos qué se traen entre manos estos políticos. Sepan qué cosas urden sin que se dé publicidad a ello.


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